Hablemos de ti, o de mí, mejor de tí conmigo y de mí contigo.
Hablemos de ser el uno del otro, de jugar a ser mayores o unos críos caprichosos.
Hablemos de miedo, mejor de no tenerlo...
Intentemos pensar con claridad si merece la pena arriesgar, seguir adelante o desaparecer sin más.
Dejemos que hablen nuestras miradas, que nuestras sonrisas lo digan todo, que nuestra piel erizada aparezca al vernos, que tus dedos aparten el cabello de mi cara e intentes adivinar mis pensamientos. Dejemos que nuestras manos se enreden, que tus besos en el cuello me estremezcan y querer hace mil marranadas... Que te sonría tímidamente y desaparezcas en mi sonrisa.
Hablemos de ti, o de mí, de nuestros miedos y caprichos, de idealizar un día que tal vez nunca llegue, de mil tonterías que nos hagan reir .
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